I. Concepto
La defensa es un derecho fundamental de toda persona sometida a proceso penal (art. 29 de la Constitución y tratados de derechos humanos). Se manifiesta en dos dimensiones que forman una unidad inescindible.
II. Dos dimensiones
Asistencia y representación de un abogado —de confianza o de oficio— que aporta el conocimiento jurídico, material y procesal. Es irrenunciable.
La que ejerce el propio procesado: declarar, interrogar, pedir pruebas, alegar, recurrir. Es la autodefensa.
III. Unidad e intangibilidad
La Corte Suprema ha señalado que ambas dimensiones no son excluyentes ni sustituibles: se complementan y refuerzan. La garantía es permanente e intangible —ininterrumpida durante la investigación y el juzgamiento— y no puede ser meramente formal o nominal, sino real: actos positivos de contradicción, impugnación y solicitud probatoria.
IV. Vulneración y nulidad
La violación del derecho de defensa técnica se configura por el abandono absoluto del defensor (indefensión). Para alegarla en casación se debe demostrar la orfandad defensiva y su trascendencia: qué pruebas o argumentos se dejaron de proponer y cómo habrían variado el resultado.