Petición de Herencia: El silencio del heredero no presume el repudio sin un requerimiento judicial expreso
📌 Resumen Ejecutivo
- 📰 Supuesto Fáctico: Una ciudadana interpuso acción de Petición de Herencia contra sus hermanos, solicitando que se rehiciera el trabajo de partición y adjudicación de la sucesión de sus padres, del cual había sido excluida. Los hermanos demandados excepcionaron argumentando que la demandante había perdido su derecho por "repudio tácito", afirmando que ella fue debidamente notificada de la apertura de la sucesión y guardó silencio durante el trámite.
- 🌐 Controversia: ¿Basta la simple notificación de la apertura de un proceso de sucesión y el silencio del heredero para que opere la presunción legal de repudio de la herencia prevista en el artículo 1290 del Código Civil?
- ✅ Decisión Tribunal: CONFIRMA la sentencia a favor de la demandante. El Tribunal, acogiendo los lineamientos de la Corte Suprema, aclara que la sanción del repudio presunto exige una rigurosidad procesal absoluta. Para que el silencio castigue al heredero, este debió haber sido requerido judicialmente de forma expresa (Art. 1289 CC), indicándole no solo la existencia del proceso, sino otorgándole explícitamente el término legal de 40 días para aceptar o repudiar, con la advertencia de las consecuencias de su inactividad. Al no probarse este requerimiento específico, el derecho a reclamar la herencia se mantuvo intacto.
El litigio visibiliza una práctica recurrente y riesgosa en los procesos de sucesión: la exclusión de herederos inactivos o distanciados. En el caso bajo estudio, los hermanos de la demandante adelantaron el juicio de sucesión de sus padres ante un Juzgado Civil Municipal, logrando la aprobación de la partición y la adjudicación de los bienes a su favor.
Años después, la hermana excluida acudió a la jurisdicción civil promoviendo la Acción de Petición de Herencia. Los hermanos demandados intentaron blindar su adjudicación invocando los artículos 1289 y 1290 del Código Civil. Alegaron que, durante el trámite del proceso sucesoral original, la demandante había sido debidamente notificada y enterada de la existencia del juicio. Su tesis defensiva sostenía que, al haber guardado absoluto silencio y no comparecer a reclamar su derecho en ese entonces, la ley presumía irrevocablemente que había repudiado su asignación hereditaria.