Feminicidio y Violencia Sexual: El falso raciocinio al desechar al testigo "sordo semilingüe" y exigir rastros de semen
📌 Resumen Ejecutivo
- 📰 Contexto del caso: En diciembre de 2016, una joven universitaria fue accedida carnalmente, estrangulada y asesinada con un bloque de concreto en una laguna de oxidación en Montería. El juez de primera instancia condenó a dos hombres basándose en el señalamiento de un testigo presencial (un ciudadano con discapacidad auditiva y del habla severa) y en una red de indicios (llamadas previas y cámaras de seguridad). Sin embargo, el Tribunal de segunda instancia revocó la condena absolviéndolos, argumentando que: (i) el testigo era incoherente e incomprensible; y (ii) no había certeza de violencia sexual porque no se halló semen en el cuerpo de la víctima ni desgarros severos, insinuando que la relación pudo ser "consentida".
- 🌐 Problema jurídico: ¿Incurre el Tribunal en error de hecho por falso raciocinio al negarle credibilidad a un testigo "sordo semilingüe" por sus imprecisiones narrativas, y al descartar el delito de acceso carnal violento amparándose en sesgos de género por la mera ausencia de rastros de líquido seminal?
- ✅ Decisión Corte Suprema: CASA LA SENTENCIA ABSOLUTORIA y confirma la condena de primera instancia (274 meses de prisión). La Corte fulminó los argumentos del Tribunal. Determinó que exigir coherencia perfecta a un testigo sordo semilingüe es discriminatorio; basta con que su núcleo fáctico converja con la prueba indiciaria. Además, reiteró que exigir la presencia de espermatozoides o desgarros para probar una agresión sexual viola la Ley 1719 de 2014 y denota un inaceptable prejuicio de género.
El litigio se enmarca en la brutalidad de la violencia de género extrema y los desafios probatorios para judicializarla. La víctima fue despojada violentamente de su ropa interior, ultrajada sexualmente y luego asesinada mediante estrangulamiento y aplastamiento de cráneo. Los atacantes abandonaron su cuerpo en una zona desolada (laguna de oxidación).
La columna vertebral del caso de la Fiscalía fue el testimonio de un habitante de la zona que presenció los hechos oculto entre la maleza. El desafío: el testigo es una persona "sorda semilingüe" (perdió la audición antes de desarrollar el lenguaje oral y nunca aprendió la Lengua de Señas oficial, comunicándose solo mediante gestos empíricos). A pesar de las inmensas dificultades para que el intérprete en el juicio lograra traducir sus señas, el testigo señaló físicamente a los procesados en la audiencia y relató el núcleo del ataque (la desnudez, la asfixia, el golpe con la piedra). El Tribunal (segunda instancia), en una lectura fragmentada y carente de enfoque diferencial, decidió absolver a los procesados escudándose en que el testigo se contradijo en la hora (4 am vs 5 am) y en el número de atacantes. Peor aún, el Tribunal justificó la absolución por el delito sexual infiriendo que "pudo ser una relación consentida el día anterior", ya que Medicina Legal no halló semen ni desgarros en el introito vaginal. La Fiscalía y la Procuraduría acudieron en casación para derribar este exabrupto jurídico.